Clientes que son una lacra no interesan













A veces pensamos que no hay que perder por nada del mundo un cliente, con ellos hasta la muerte... Pero no. Partiendo siempre de una intensa reflexión sobre lo que nos aportan unos clientes y otros, en esto, también hay que saber elegir. Los clientes son el reflejo de nosotros mismos como empresarios. Un cliente que no valora lo que haces, tanto económicamente como personalmente, no merece que te acompañe en camino profesional. Puede que si lo hace, a mitad del camino te des cuenta de que arrastras un lastre que te impide caminar con soltura, que te ralentiza, que no te aporta nada o que lo que te aporta no es positivo. 

Eso sí, a este cliente dejémosle siempre las puertas abiertas a la colaboración futura, ya que, todos podemos cambiar y nunca sabemos a quién y dónde nos encontraremos en un futuro no lejano. 

Así que, elijamos a nuestros clientes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario