Los proyectos nuevos debe surgir de espíritus y actitudes renovadas. Si no, solo estamos proyectando pretensiones que finalmente no se van a cumplir. Vivimos tiempos de transformación, de búsqueda de nuevos caminos y lugares comunes y ahí la valentía de emprender proyectos innovadores está en las personas. Hay proyectos que nacen muertos porque se crean sin las herramientas que les vayan a permitir crecer. Nos ha pasado en diversas ocasiones en Reding y queremos dedicarle un post. Empresas o instituciones que quieren innovar en la manera en la que se comunicación pero quieren hacerlo sin asimilar los nuevos parámetros de la innovación. Los valores siguen siendo los mismos que antes, pero ahora quieren una dosis doble de maquillaje 2.0 o falsa participación. Esto no es posible por la propia lógica 2.0. No puedes transmitir algo que no eres o que no quieres cambiar. El cambio, o surge desde dentro o no es cambio alguno.
Para innovar, se debe producir una reflexión estratégica, una evolución sobre hacia dónde queremos llegar y qué herramientas/tecnologías necesitamos. En el ámbito de la comunicación se suele pecar de actitudes inspiracionistas basadas en la bombilla, las cuales, pueden provocar grandes incoherencias y efectos perjudiciales para la empresa. Con este gráfico se ve claramente el peso que la estrategia debe tener en cualquier acción comunicativa en una organización, aún más, en el desarrollo de estrategias participativas en la Red.
Muchas veces, el verdadero trabajo es con el jefe, con los puestos directivos, que no terminan de asimilar conceptos tan evidentes como que la comunicación es una ciencia, que se debe fundamentar en la investigación o que debe responder a una estrategia. La comunicación no es un elemento staff en la empresa, sino un recurso que debe ir perfectamente alineado con estrategia de negocio de la empresa. Si no, es el departamento decorativo, bonito pero inútil.
Debemos formar a nuestros jefes y colaboradores en actitudes y habilidades abiertas, colaborativas y transparentes. Sin duda, nada fácil pero bien posible, si se quiere, si se pone actitud y decisión. En palabras de Amalio Rey debemos preparar a nuestro equipo para el cambio. No se pasa de la opacidad a la transparencia, del síndrome del gabinete de prensa a la conversación distribuida, sin ayudar a la gente a asimilar lo que eso significa, sin propiciar una aCtitud y aPtitud proclive a ese cambio.
El objetivo en este tipo de organizaciones debe ser, en primer lugar, contar con las herramientas que nos permiten poner en práctica la estrategia de comunicación digital y, en segundo lugar, orientar nuestros objetivos a la generación de una conversación con los diferentes públicos de la organización, fomentar la cultura del diálogo desde dentro de la propia organización. En definitiva, desarrollando una actitud digital proactiva.
Para innovar, se debe producir una reflexión estratégica, una evolución sobre hacia dónde queremos llegar y qué herramientas/tecnologías necesitamos. En el ámbito de la comunicación se suele pecar de actitudes inspiracionistas basadas en la bombilla, las cuales, pueden provocar grandes incoherencias y efectos perjudiciales para la empresa. Con este gráfico se ve claramente el peso que la estrategia debe tener en cualquier acción comunicativa en una organización, aún más, en el desarrollo de estrategias participativas en la Red.
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Muchas veces, el verdadero trabajo es con el jefe, con los puestos directivos, que no terminan de asimilar conceptos tan evidentes como que la comunicación es una ciencia, que se debe fundamentar en la investigación o que debe responder a una estrategia. La comunicación no es un elemento staff en la empresa, sino un recurso que debe ir perfectamente alineado con estrategia de negocio de la empresa. Si no, es el departamento decorativo, bonito pero inútil.
Debemos formar a nuestros jefes y colaboradores en actitudes y habilidades abiertas, colaborativas y transparentes. Sin duda, nada fácil pero bien posible, si se quiere, si se pone actitud y decisión. En palabras de Amalio Rey debemos preparar a nuestro equipo para el cambio. No se pasa de la opacidad a la transparencia, del síndrome del gabinete de prensa a la conversación distribuida, sin ayudar a la gente a asimilar lo que eso significa, sin propiciar una aCtitud y aPtitud proclive a ese cambio.
El objetivo en este tipo de organizaciones debe ser, en primer lugar, contar con las herramientas que nos permiten poner en práctica la estrategia de comunicación digital y, en segundo lugar, orientar nuestros objetivos a la generación de una conversación con los diferentes públicos de la organización, fomentar la cultura del diálogo desde dentro de la propia organización. En definitiva, desarrollando una actitud digital proactiva.





